Todos los dias, muy temprano llegaba a su empresa la hormiga productiva y feliz. Alla pasaba sus dias, trabajando y tarareando una antigua cancion de amor. Ella era productiva y feliz, pero ay!, no era supervisada.
El abejorro gerente general considero que ello no era posible, asi que se creo el puesto de supervisor, para el cual contrataron a un escarabajo con mucha experiencia. La primera preocupacion del escarabajo supervisor fue organizar la hora de llegada y de salida y tambien preparar hermosos informes.
Pronto fue necesario contar con una secretaria para que ayudara a preparar los informes, así que contrataron una arañita que organizó los archivos y se encargó del teléfono. Mientras tanto la hormiga productiva feliz trabajaba y trabajaba.
El abejorro gerente estaba encantado con los informes del escarabajo supervisor, así que pidió cuadros comparativos y gráficos, indicadores de gestión y análisis de tendencias.
Entonces fue necesario contratar una abeja ayudante para el supervisor y fue indispensable un nuevo computador con impresora a color. Pronto la hormiga productiva y feliz dejó de tararear sus melodías y comenzó a quejarse de todo el papeleo que había que hacer ahora. El abejorro gerente, entonces, consideró que era momento de adoptar medidas.
Así crearon el cargo de Gerente del Área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz. El cargo fue para una libélula que alfombró su oficina e hizo adquirir un sillón especial . El nuevo gerente necesitó – claro está - un nuevo computador y – cuando se tiene más de un computador – hay que tener una red local.
El nuevo gerente pronto necesitó un asistente (que había sido su ayudante en la empresa anterior), para que le ayudara a preparar el plan estratégico y el presupuesto para el área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz.
La hormiga ya no tarareaba sus viejas melodías y cada vez se le notaba más irascible. “Vamos a tener que contratar un estudio de clima laboral un día de estos” dijo la libélula. Pero un día el gerente general, al revisar las cifras, se dio cuenta que la unidad de negocios (donde trabajaba la hormiga productiva y feliz) ya no era tan rentable como antes.
Así que contrató al búho, prestigioso consultor, para que hiciera un diagnóstico. El búho estuvo tres meses en la empresa y pronto emitió un sesudo informe: “Hay demasiada gente en este departamento…..”. Así el gerente general siguió el consejo del consultor y… despidió a la hormiga productiva y feliz.
Moraleja: Si eres hormiga productiva y feliz, instala tu propia empresa.
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Refieren las crónicas que en 1994 se celebró una competencia de remo entre Chile y Japón, paises cuyos equipos estaban conformados por dos afamadas empresas de liderazgo local. La competencia se llevó a cabo en un pais neutral, para evitar favoritismos e influencias de cualquier índole. Iniciada la competencia, los remeros japoneses comenzaron a destacarse, y llegaron a la meta rápidamente.
El equipo chileno llegó una hora después. De regreso en Chile, el Comité ejecutivo se reunió para analizar las causas de tan desconcertante e imprevisto resultado.
Conclusión
- En el equipo japonés había un jefe y diez remeros,
- En el equipo chileno había un remero y diez jefes de equipo.
La desición pasó a la esfera del planeamiento estratégio para el año próximo, con una reestructuración que calaría en lo más profundo de la delegación.
En 1995 y producida la largada de la nueva competencia, el equipo japones volvió a adelantarse desde el comienzo. Esta vez el equipo chileno arribó a la meta dos horas más tarde.
El nuevo revés, obligó al comité Chileno a realizar otro exhaustivo análisis de la situación.
Conclusión
El equipo japonés mantenía su estructura, es decir, un jefe y diez remeros.
El equipo chileno, luego de los cambios introducidos por el planeamiento estratégico, la composición era la sigueinte:
- Un jefe de equipo
- Dos staff de jefatura
- Siete jefes de sección
- Un remero
La conclusión del comité que analizó las causas de la derrota fue unánime y lapidaria en cuanto a su revocailidad:
“El remero es un incompetente”. sentenció…
En 1996 un nuevo chance para nuestro país fue abierto. Con el objeto de tomar el toro por los cachos, el departamento de nuevas tecnologías y negocios había puesto en marcha un plan destinado a mejorar la productividad introducciendo novedosas modificaciones en la organización que generaría, sin lugar a dudas, incrementos sustanciales de EFECTIVIDAD, EFICIENCIA Y EFICACIA.
El resizing (rediseño) y turn around (reingeniería) concomitantes serían la llave del exito y el broche de oro de un trabajo que humillaría al mismisimo Peter Druker. El resultado fue catastrófico, el equipo Chileno llegó tres horas más tarde.
La reunión de comité se realizó esta vez en el salón VIP del Hotel Sheraton y elaboró las siguientes conclusiones, luego de analizar exhaustivamente el informe desarrollado por una afamada y reconocida oficina de consultores con sede en Nueva York, con la finalidad de hacer frente al arrollador y consecutivo triunfo de los Japoneses.
Después de este análisis, el comité Chileno decidió conformar un equipo vanguardista integrado de la manera siguiente:
EQUIPO CHILENO
- Un jefe de equipo
- Dos auditores de calidad total
- Un asesor de empowerment
- Un supervisor de downsizing
- Un analista de procedimientos
- Un tecnólogo
- Un Contralor
- Un jefe de sección
- Un apuntador de tiempo
- Un remero
Los Japoneses sin embargo, a pesar de su inventiva para desarrollar nuevos métodos e ideas, decidieron una vez más desconcertar con su tradicional esquema:
EQUIPO JAPONES
- Un jefe de equipo
- 10 remeros
Luego de varios días de maratónicas reuniones en un afamado SPA de la isla Margarita (Venezuela), el comité Directivo Chileno decidió por unanimidad amonestar y castigar económicamente al remero, quitándole “Todos los beneficios e incentivos” por el fracaso alcanzado.
En la reunión de cierre el CEO (Gerente General), tomó la palabra y con voz quebradiza anunció que la empresa no podía dejar pasar la oportunidad de revisar sus políticas con tan amplios resultados adversos. Asimismo y con el asesoramiento de un comité Ad Hoc designado por la presidencia y los miembros del consejo de accionistas representativos, habían decidido lo siguiente:
“Recurriremos a la contratación de un nuevo remero, pero a través de un contrato de outsourcing, con el objeto de no tener que lidiar con el sindicato y no estar atados a convenios laborales aniquilosados, que sin duda, degradan la eficiencia y productividad de nuestra empresa”
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